Estudiantes de primer año de citas de alto nivel

Estudiantes de primer año (nuevo ingreso de escuela superior): Se considerará para admisión a los estudiantes de primer año con índice de escuela superior de 3.50 o más y un índice de admisión de 1,300 puntos o superior. Carta oficial de la oficina de Admisiones firmada por el rector del Recinto notificando que es candidato al Programa. desenvuelven, el tipo de amistad que puedan tener, su nivel socioeconómico y la falta de comunicación con sus padres. En fin todos estos factores influyen de gran manera en su rendimiento escolar. Como resultado de los factores mencionados, los centros educativos reflejan a través de estadísticas, el fracaso del alumno en la aprobación de ... Otras frases interesantes: “frases de graduación” Aquí tienes las citas motivadoras para estudiantes: 1. “Cuando aprendas a leer serás libre para siempre.” Frederick Douglass. 2. “La Educación es el pasaporte hacia el futuro, el mañana pertenece a aquellos que se preparan para él en el día de hoy.” Malcolm X. 3. DE PRIMER AÑO DE EDUCACIÓN GENERAL BÁSICA, BASADO EN LA APLICACIÓN DE SOFTWARE EDUCATIVO”, de responsabilidad de la Ing. Miriam Beatriz Gordillo Molina, ha sido prolijamente revisado y se autoriza su presentación. Tribunal: Ing. Fernando Esparza Paz; MDE. PRESIDENTE _____ FIRMA Ing. Se aplicó el cuestionario Honey-Alonso de Estilos de Aprendizaje (Alonso, Gallego y Honey, 1994) , que consta de 80 preguntas a los estudiantes del primer año de estudios de la Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo en le año 2003; con el objetivo de identificar los estilos de aprendizaje (Estilo Activo, Reflexivo, Teórico y ... ALTO INDICE DE REPROBACIÓN Actualmente en nuestra sociedad, uno de los grandes problemas en el ámbito de la educación es la reprobación en los jóvenes de secundaria. Se ha demostrado que el índice de reprobación oscila entre el 30% y 35%, siendo sus posibles causas las siguientes: * Demostraciones de poco interés por parte de los alumnos para estudiar * Desintegración familiar * Mala... Propuesta de actividades para incrementar el interés profesional en estudiantes del primer año de enfermería. ... que representan el 11,1 % manifiesta un alto nivel de desarrollo de interés profesional lo que demuestra la necesidad de emprender un trabajo sistemático encaminado al incremento del interés por la profesión. ... de diversas ... Los planteles del G9 son los que tienen tasas más altas de retención entre sus estudiantes. El 30% de los alumnos de educación superior deserta de su carrera el primer año. 13 Feb En el curso , 1 de cada 3 estudiantes perdió su beca por su bajo rendimiento académico durante el primer año de carrera. En esta investigación, se establece la escala predominante de hábitos de estudio de estudiantes de la Universidad Nacional de San Agustín del primer año en el 2017. Asimismo, encontramos las diferencias que presentan o no en sus hábitos de estudio según edad, sexo, tipo de la institución y origen de la misma, así como su área de estudio. Los centros de verificación ubicados en la CDMX cerraron el 25 de marzo por las medidas de confinamiento para prevenir la propagación del COVID-19.

¿Soy la mala por negarme a pagar quinientos a una compañera?

2020.07.31 09:29 curiosaentodo ¿Soy la mala por negarme a pagar quinientos a una compañera?

Bien, no sé si esta publicación rompe con alguna regla, lo siento si es así. Sólo que esto me ha puesto muy pensativa desde que sucedió y necesito saber si soy la mala. Siéntanse en libertad de eliminarla si es así. También la publico aquí porque mi inglés es un asco. Comencemos (es una historia larga y es MI VERSIÓN entonces pónganse cómodos y tomen algo pues esto será MUY largo). Es mi primera publicación así que lamento si está revuelto o algo.
Todo comienza cuando conocí a esta chica, la cual nombraremos como Berta, habrán más personajes pero bueno, Berta es la principal aquí (a demás de mí) la conocí en la preparatoria, en las primeras semanas de clases, (yo realmente soy alguien que no hace amigos con facilidad, soy tímida, insegura y casi nada sociable, pero intento acercarme pues me gusta conocer gente y tener amigos aunque son muy poquitos los que tengo). Me costó acercarme, era muy cortante conmigo; con el tiempo pude conversar con ella más ya que en los proyectos nos juntábamos en el mismo equipo.
Me cambié de colegio para la prepa. No estaba para nada acostumbrada a trabajar en un equipo donde uno hace todo y los demás sólo te ven trabajar o hacen casi nada. En mi antigua escuela si no trabajas, te sacaban del equipo sin excepción. En este nuevo colegio todos eran más tranquilos, y yo no sabía cómo comportarme, era muy estricta en los trabajos en equipo y durante un semestre entero me peleaba mucho con el equipo que compartíamos Berta y yo. Al final decidí salirme y ella se fue también, ambas estábamos cansadas de pelear y gastar horas de sueño.
No, no estábamos haciéndonos mejores amigas ni nada pero coincidíamos en que no era bueno para ninguna quedarse. Terminamos en diferentes equipos. El siguiente semestre tuve realmente muchísimos problemas y me la viví llorando, apagada, y con mucho estrés (cosas que contaré en otra historia) y de vez en cuando ella me llegó a hablar y escuchar, lo cual me hizo pensar que era una niña muy linda y comprensiva, realmente la admiraba, es alguien que siempre tiene ideas, talento artístico, y sabe sacar mucha plática. Me hacía sentir bien cuando platicábamos.
Poco a poco me di cuenta de cosas que no me agradaban mucho como el hecho de que siempre tenía ideas pero no permitía que otros aportaran, es decir que siempre le gustaban las cosas a su modo. También que le gustaba destacar en trabajos y que sólo trabajaba en cosas que le interesaban. (Claro, en alguien muy creativo, es más fácil trabajar en cosas así y no en física o matemáticas si estas no son tu fuerte) pero era extraño que cuando eran trabajos como escribir una canción o grabar un comercial, estaba muy dispuesta. Si era para un trabajo de laboratorio o una tarea de investigación siempre estaba ocupada en la calle, se quedó dormida, etc. Había pretextos. De todos modos, como trabajaba bien en otras cosas, lo dejábamos pasar. También noté que le gustaba restar un poco a los demás y comencé a sentir que no trabajaba bien en equipo.
Todos en el salón sabíamos que estaba loca por un maestro en específico, aquí es un ejemplo de cómo quiso destacar en un trabajo y hacernos ver mal a nosotros (o bueno, se puso como la heroína y aunque lo fue, no fue del modo que cuenta). En este caso se tenía que escribir una canción, yo tenía una idea tranquila pero no sabía expresarla, al final ella dijo que se encargaría (esto es algo que también es común en ella, cuando no quiere trabajar, se ofrecía a hacerlo en su casa o a veces era porque sólo ella se entendía) pero resultó que le pidió ayuda a un amigo para que se la escribiera y ya sólo era cantarla, ella la pasó a su instrumento. Al momento de redactar el documento de cómo se escribió la canción, puso algo como "Nosotros realmente no estamos familiarizados con esto de escribir canciones, pero para Berta no fue así, gracias a sus poemas y ayuda de su instrumento, la canción fue posible" no recuerdo las palabras pero bueno, el punto es que fue evidente el porqué hizo esto: el maestro que se sabroseaba era quien lo calificaba. Bien, no es para tanto, al menos quiso ayudar al equipo. Y lo hizo.
Ok, no nos hizo ver mal tal cual, pero sí me sorprendió. Pasemos a otro trabajo, en este caso, era hacer una reseña donde grabábamos un vídeo para yt y hablábamos sobre un libro; ella, yo y otra persona nos tocó ser quienes salían en el vídeo. Inventamos un guion y nos pusimos a ensayar. Se le ocurrió decir que dijéramos que era su canal y que nos retaba a leer un libro, ok nada mal, pero luego propuso que me preguntara porqué me puse de grosera y enojona cuando me "recomendó" el libro. No lo vi necesario, ni para hacerlo más real, porqué esa necesidad de que me vea como la "mala" del cuento, pero bueno accedí a la mala.
Son cosas que puedes dejar pasar, al cabo sólo era un trabajo. Fuera de los estudios yo intentaba acercarme, como dije, me sentía cómoda con ella. Pero siempre quería estar cerca de su bff que llamaremos "Ruth". Cuando llegaba al colegio y me acercaba a saludar, me preguntaba si había visto a "Ruth bebé" (sí, así lo decía), y en varios momentos, sólo quería estar con ella. (supongo que es algo normal, todos queremos estar con un amigo más cercano) lo raro era que una vez hablamos y me dijo que se sentía mal porque Ruth la cambiaba por otras personas y se sentía más alejada y en nuestros retiros donde nos abríamos entre el salón, decía que le gustaría que más personas se le acercaran, entonces me preguntaba si no se daba cuenta de que yo me acercaba. Incluso en el último retiro, ELLA propuso que nos juntáramos Yo, ella, Paola y Esperanza (nombres cambiados, por supuesto) a ver películas en una casa. Yo estaba más que feliz, no hay nada mejor que convivir con tus amigas, creí que era una oportunidad para acercarnos más. Pero unos días después de que no hubiesen tocado el tema den nuevo les comenté a Paola y Esperanza que le preguntaría a Berta cuándo le parece juntarnos; a lo que ellas respondieron: oh no, nos canceló. Dijo que las vería con Ruth. Me decepcioné porque bueno, siempre era así. Al menos así podría acercarse a Ruth denuevo.
Finalmente entramos a un nuevo año de prepa, ergo: nuevo salón, nuevos compañeros. Las listas me informaron que Paola y Esperanza este año estarían en mi salón (el pasado no lo estuvieron) al igual que Berta. Yo estaba muy feliz, tenía la esperanza de que este fuera un gran año. Esta escuela AMA poner trabajos en equipo, yo no los disfruto del todo, se me da más trabajar sola pero no me gustaba la idea de dejar a Paola, Esperanza y Berta solas. Esto lo digo porque los equipos que se formaban eran de este modo:
Maestro: FORMEN EQUIPOS DE SEIS PERSONAS PARA TODO EL SEMESTRE
-Se forman equipos de ocho, cinco y siete- Por lo que sólo estábamos Paola, Esperanza, Berta y yo. Los equipos que les faltaban integrantes eran esos donde una trabaja todo el documento y otra trae el cutter y ambas consiguen la misma calificación (Historia real) por lo que no era viable eso, y los que les sobraban eran de personas "combo", todos juntos sí o sí. Bueno, Berta es muy lista, yo también soy muy buena estudiante al igual que Esperanza, Paola no era la mejor en cuanto investigar pero siempre aportaba algo. No tenía problema, pero qué sucede, resulta que mientras hacíamos la corta lista de cuatro integrantes para trabajos de seis personas, me dice Ruth "no, espera, estoy pensando en irme con el equipo que tiene ocho personas" me quedé muy sorprendida, me dolió, ( debo aceptar que, como eran trabajos de debate y el equipo de ocho estaba formado con dos integrantes del club de debate bastante buenos, entendería porqué no quería competir contra ellos o era más beneficioso trabajar con ellos) pero pues... viendo que de por sí somos un equipo pequeño, reducirlo a uno de tres, sí me dejó un mal sabor de boca, sin decir nada taché su nombre y entregué el papel. El profesor me miró sorprendido y me advirtió que sería un año pesado con un equipo tan corto.
(PD: En el primer debate ganamos, el profesor incluso me dijo que debería entrar al equipo de debate, esto me hizo ver que nadie puede decirnos que somos tontas ni nada a pesar de lo que aparentamos, esto lo escribo porque supe que Berta creyó que no sabíamos trabajar. Así que pudimos seguir adelante todo el año). El último semestre ella se cambió con nosotras, yo gustosa la acepté, olvidé todo. Oh no, gran error.
Semestre final = HARTOS TRABAJOS EN EQUIPOS
Me saltaré varios proyectos de aquí, pues casi todos terminaban con una pequeña pelea o Berta saliiéndose del trabajo porque no hizo su parte y prefería abandonar a desvelarse. Cabe resaltar que , Paola y Esperanza son dos amigas mías quienes no dañan a nadie, son bien tranquilas, un pan de dios. Así que sólo peleábamos Berta y yo.
Aquí es cuando Berta comenzó a actuar muy diferente.
Última presentación antes de la pandemia, hacer una investigación con conclusiones tipo PROPUESTAS. Como podrán suponer, era en equipos, y no era de un tema creativo. Decidimos hacerlo en línea, pero Berta nunca apareció, ella estaba ocupada, ya habíamos acabado con la parte informativa y aparece Berta preguntando en qué ayudaba. Yo le propuse que buscara info para agregar, pero dijo que ya habíamos puesto todo, entonces le propuse que escribiera las propuestas pero ella dijo "bueno, leyendo lo que pusieron, no encuentro propuestas así que pondré mi conclusión". Le comenté de nuevo que eran propuestas pero dijo que ella sabía qué poner y escribió algo tan personal que no aportó al trabajo, le pedí que escribiera lo que el profesor pedía pues era parte de la calificación pero se negó argumentando que "No había algo funcional para las propuestas" le pedí que incluso se inventara algo, al final sólo era un trabajo, y que incluso la ayudaremos a completar pero usó el pretexto más RIDÍCULO "No me engañaré a mí misma escribiendo algo que no creo" eso me dejó tan confundida, al final cada quién escribió una propuesta, ella no, dejó su opinión personalizada y así terminó esta conversación hasta que terminando de presentar chequé mi celular y vi un mensaje de ella diciendo que ya sabía qué poner. Aclaro que no vi el mensaje hasta después de presentar pero me reí un poco porque recordé lo que dijo la noche anterior.
Ahora sí, después de esta larga larga introducción de cómo fue trabajar con ella por dos años, puedo iniciar con lo que respecta a mi pregunta.
Desde que inició el último semestre se nos dejó un trabajo de ecología donde tendríamos que ayudar a una comunidad. Yo realmente en los proyectos, (y creo que todos) preferimos un trabajo donde no tengamos que poner mucho dinero. Vamos, es la prepa, ¿para qué gastar tanto en algo así? En fin, se me ocurría hacer algo con cosas reciclables, pero debo poner que los maestros que tenemos son bien dedicados a su trabajo, es decir, hacen el trabajo con pasión, lo aman realmente. La maestra de ecología era una total mujer verde, entonces cuando estábamos dando ideas para el trabajo, Berta propuso una granja de abejas (apiario) "estaría genial que tuviese cada una un apiario en su casa" bueno, realmente era un proyecto maravilloso, pero pues no ninguna tenía lugar dónde poner una caja así mas que Berta. "En tu cochera" dijo ella, "NO TE VAN A HACER NADA" (esto es más importante más adelante) la maestra finalmente se nos acercó para ver qué íbamos a hacer, le comenté mi propuesta y asintió, pero cuando Berta dijo "yo propongo un apiario" la maestra casi saltó de alegría, obviamente insistió en que ese fuera el proyecto, y bueno a regañadientes aceptamos. Lo hablamos y se ACORDÓ que como ninguna mamá de nosotras permitiría abejas en su casa y por la falta de espacio, sólo Berta tendría el apiario en su casa e iríamos con ella a ayudarla. (Lo hablé con mi mamá y divertida dijo que ni loca dejaría que abejas anduvieran en su casa, a demás de que tengo perros que no querría que destruyeran, atacaran o fueran atacados) El proyecto incluía hacer videos documentando el proceso.
No teníamos una caja de abejas (obviamente) y ella propuso que la HICIÉRAMOS NOSOTRAS MISMAS no hace falta decir que es un trabajo difícil si nunca has usado martillo, taladro, cierra, etc. A demás de lo costoso que sería conseguir los materiales, por lo que se descartó la idea al momento. Avance rápido y finalmente consigo (yo) una caja GRATIS por un contacto. Berta hizo lo que pudo para que nos dieran una pero nos iban a cobrar unos miles de pesos en la caja, la abeja reina, etc. (Hizo lo que pudo, pero ya verán porqué recalco algunas cosas) Estábamos satisfechas con que ya se reduciría el costo del proyecto; la caja estaba usada pero vacía, la llevamos a su casa y a petición de Berta, la dejamos en su cochera y llamé al contacto que me ayudó con la caja para que nos dieran tutoría pues ninguna sabe algo sobre cómo cuidar abejas. Compramos flores para que las abejas tuvieran de qué alimentarse, no fueron tan costosas. Nos fuimos todas tranquilas.
Cada parcial teníamos que entregar un avance del proyecto. (Yo trabajo con lo que tengo y me esfuerzo por conseguir lo mejor cuando puedo) Me ofrecí a editar el video con una app de celular, que era lo que tenía en ese entonces, todas aceptaron, ponía calco-manías de abejas, letreros... en fin, el video quedó "tierno" pero a Berta no le pareció, por lo que ella lo terminó editando a su gusto. La maestra podría decirse que yo era de sus favoritas, le gustaban mucho los trabajos que le entregaba, por lo que no veía el problema. En fin, menos trabajo para mí. Hubo dificultades para juntarnos, al ser forzosa la aparición de todos los integrantes en el video, teníamos que juntarnos al menos dos veces a la semana, oh pero Berta... Berta comentó que las tardes sólo podía ciertos días (al igual que nosotras por clases obligatorias de las tardes) sin embargo en los días libres Berta no podía faltar a sus clases de fuera de la escuela, citas con ciertas cosas que no mencionaré, trabajo, etc. (Puedo entender que sea una persona ocupada, pero entonces ¿porqué poner un proyecto tan difícil y hacerte responsable sabiendo que no puedes?
(Oh, y si se preguntan porqué no puse un alto, la maestra insistía que todo saldría de maravilla, no había vuelta atrás) Qué equivocada estaba la maestra.
Todo salió bien el primer parcial. Cuando inicia el encierro, es cuando las cosas salen mal, pues no podíamos juntarnos para continuar y sólo faltaba un vídeo.
Debo explicar algo:
El primer vídeo sólo era explicar el proyecto
El segundo era consiguiendo materiales e iniciando el proceso
El tercero eran los resultados, así que apenas en el tercero estarían entrando las abejas en la historia.

Un día cualquiera, recibimos en el grupo un mensaje de Berta totalmente asustada pues "¡Hay abejas en el apiario! (El tutor nos dijo que conseguir abejas sería rescatándolas, a un costo de 600-800 pesos no recuerdo. Milagrosamente, al tener la caja medio usada, las abejas aparecieron sin necesidad de gastar un solo peso, esto era lo mejor que nos pudo pasar, incluso con una abeja reina, Dios, Oddin, Buda, estaban de mi lado y en el de nuestras carteras) Me pidió que llamara inmediatamente al tutor que fuera a ayuarla, el apiario seguía en su cochera y tenía miedo de que LAS ABEJAS LE HICIERAN ALGO y yo estaba que me moría de risa por dentro porque ella misma dijo que LAS ABEJAS NO TE HACEN NADA, claro que no me puse a discutir y la tratamos de calmar mientras hablaba con él, lo mismo dijo, las abejas no te hacen nada. Pero no escuchó, después de un rato de alarme nos mandó un audio (o mensaje, no recuerdo) diciéndome que la había regado por completo. Se me heló la sangre, ¿qué había hecho?
Resulta que mientras yo hablaba con el tutor, ella llamó a otra persona y ellos eran los dueños oficiales de la caja que me habían prestado (la caja me la prestó un maestro, el tutor se la pidió) y pidieron que se las regresáramos. Le comenté al tutor esto, me dijo que si queríamos conservarla simplemente no le siguiésemos hablando, (sé que estaba mal, pero sólo eran unos meses, estaba desesperada y asustada) el señor pidió la dirección de Berta y ella se la pasó, también le comentó el señor que nos multarían por tener abejas sin permiso y blablablablabla, yo le insistía, suplicaba que no les dijera más pero ella dijo que sí se las entregaría y tendría que comprar otra de tres mil pesos masomenos. Estábamos muy molestas pero ya no había nada qué hacer. Ahora, ella dijo que alguna de nosotras tendría que ir a comprar la caja, yo no me muevo sola por la ciudad, tengo padres protectores, al igual que las otras dos (P Y E) por la pandemia mi familia ni loca quería salir, y bueno P Y E tendrían sus propias razones por las que no pudieron ir. Berta sí se puede mover sola, así que ella se el tutor fueron por la caja. Este ayudó a mover las abejas al nuevo apiario. Claro que los servicios del tutor no eran de a gratis y le cobró todo a Berta, acordamos pagarle cuando nos pudiésemos ver.
Como la pandemia se extendió la maestra CANCELÓ el proyecto y lo transforma en una forma de exentar. El proyecto nuevo era individual (Aleluya cñor Oddin, jebus o Buda) pero sólo quienes participen en la parte final del proyecto antiguo exentarían. Le preguntamos a Berta qué sucedería y dijo "pues yo lo voy a entregar" y mis ojos estaban como platos al leer ese mensaje, pero no soy alguien tranquila (creo que se dieron cuenta) y me puse a defender que nosotras igual deberíamos participar. (Estudiar online fue más complicado de lo que creíamos, exentar habría sido una bendición, así es HABRÍA SIDO) Creo que al final se dio cuenta de que ninguna pagaría si nos saca del proyecto. Ella ya había hecho supuesta mente 90% del vídeo, nos dio unas cuantas frases a narrar y se ofreció a editarlo.
Aquí termina la parte del proyecto por el momento, Berta nos comenta el total de todo y pone que son unos $430 cada una. Es el primer proyecto que pagaba más de doscientos y estaba algo molesta, pero aceptamos pagarle. Pero con la pandemia le pedimos tiempo pues nuestros padres no tenían el dinero por el momento. Ninguna tiene un nivel económico alto, así que entendíamos la situación de cada una. Hubo unos días que en el grupo pedía si ya se lo podíamos pagar, aquí fue cuando hubo algo que me llamó la atención. Berta comentaba que quería comprarse unas cosas de arte con el dinero que le pagaríamos, en mi caso y el de las demás igual el dinero mi familia lo estuvo usando para comida, nada de caprichos. Por lo que esperaba que mínimo diera tiempo para poder establecer el dinero.
Ahora pasemos a otro suceso de otra materia que tiene que ver con esto. Un proyecto algo largo de investigación y creación de infografías y carteles, éramos (como siempre) tres, era un proyecto de.... (adivinaron) seis personas. Mandé mensaje al profesor, quería saber si se podía con otros salones, dijo que sí. P y E insisten que invitemos a Berta al equipo, con tal de trabajar menos, estuvimos de acuerdo. Resumen de la conversación.
¿Tienes equipo?
No
¿Te nos unes?
No... esque como que no saben trabajar y tengo que corregirlas mucho y me canso... lo haré sola
Oh bueno, nice
Metimos a otra persona y empezamos a trabajar.
Unos 20 min después de empezar (Tardamos alrededor de unas 6 horas en el trabajo) Recibo un audio de Berta "Oye, siempre sí quiero trabajar, ya no me alcanza el tiempo para hacerlo sola" y pues me quedé como "pues..."
"Ah no, mejor sí lo hago sola" y dejó de contestar
Faltando DIEZ minutos para entregar el proyecto, Berta me manda un audio: Oye Unicornio, como ya las ayudé en entrar en el proyecto, ¿podrían meterme en el trabajo porfa?
Yo lo sentí un tipo amenaza en el momento, pues aún no se entregaba el proyecto, así que podía sacarnos aún, aunque ya no lo creo porque pues se arriesgaría a que no le pagáramos (cuánta guerra por un proyecto) en fin, lo pusimos.
Siguiente proyecto
¿Te nos unes?
Va, pero... nos faltan dos, ¿no?
Sí pero ya tienen todos equipos
¿Se puede con otros salones? (Me imagino que se quiso ir con Ruth)
Sí, también ya tienen equipo.
*Se desconecta*
Nosotras: ._____.
Trabajamos desde las cinco de la tarde hasta la una de la mañana y aún nos faltaba un poco para acabar. Sin ratros de Berta. Acordamos levantarnos temprano para acabarlo.
Faltando denuevo unos minutos para entregarlo, Berta aparece.
"Hola, supongo que ya me sacaron jajaja"
Ninguna respondió, estábamos molestas
"¿Ya acabaron o las ayudo en algo"
-Visto-
-¿Podría alguien responderme al menos?
POR PRIMERA VEZ PAOLA LA ENFRENTO, SE ME HIZO TAN TIERNO Y GLORIOSO
Sí, te sacamos, y ya lo acabamos.
Ok, perdón ¿Me entregan mi dinero?
Bien, aquí ha pasado un tiempo considerable, sin embargo como podrán suponer, las cosas no iban bien. Sólo yo respondí esta vez: Berta, te JURO pagarte, pero no es mi dinero, mis papás tienen que avisarme (cabe aclarar que igual estaban molestos por los sucesos que ocasionaron esto pero igual saben que pagar era lo correcto)
El día de entrega del vídeo Berta me manda mensaje diciéndome que la aplicación con la que editaba se estropeó, y bueno con lo que sucedió la vez pasada no creía que yo editando el video sería una gran opción. (A demás de que TODOS los demás vídeos de otras materias, yo los editaba por horas en un nuevo programa) pero ni P ni E sabían editar así que lo hice, lo edité como lo pidió y faltando una hora maso menos, mi computadora comenzó a fallar y se perdió el archivo y mi aplicación ya no quiso funcionar, me asusté tanto y les informé a mis compañeras, todas estaban asustadas mas ninguna me echó la culpa, hablamos con la maestra y nos dio tiempo de entregarlo. Cabe aclarar que ya todas habíamos entregado todo y este vídeo sólo era para asegurar un diez. Pero no hubo modo de que mi computadora funcionara a tiempo, así que el vídeo se perdió. Es decir, entregamos... nada. Me disculpe muchísimo con el equipo pero ninguna estaba molesta, sólo Berta porque el proyecto fue para nada.
En mi preparatoria si no tienes todo pagado, no te dejan ver tus calificaciones (sigo sin saber con qué promedio me gradué) no hemos podido pagar. Berta mandaba mensajes al grupo pidiendo su dinero en el grupo, yo le respondía que esperara, las demás nunca le respondieron. Hasta que me cansé y esperé a que me dijeran mis padres cuándo lo tendrían. (Son del tipo que si insistes se enojan mucho, dan miedo). Por lo que ya no respondía sus mensajes, siempre respondía lo mismo.Hasta que una vez me marcó, pidiéndome el dinero, la llamada fue la siguiente:
¿Hola?
ZOE ¿ya tienes el dinero?
Déjame ver -la pone en silencio-
Pa, que si ya tienes el dinero
Pues... sólo traigo este billete en mi cartera... pero bueno, dile que sí
-Suspiro- sí, ya lo tengo, puedes venir por él, trae cambio porfavor.
¿No me lo pueden traer?
-Miro a mi papá quien niega con la cabeza-
No, perdón, no podemos
Ok, a las cinco iré, ¿está bien?
Claro, aquí te espero
-No vino-
Insistió que se lo llevara a su casa, pero mi familia no estaba de acuerdo, por lo que me dio la opción de que se lo depositara. Le expliqué esto a mi papá y me dijo molesto que le dijera que no, que si lo necesitaba tanto, que viniera por él. Así lo hice. Ahí empieza el pleito pues Berta se molesta diciendo que no es justo, que no quería quedar mal conmigo, etc. "Te estoy dando opciones" no me estaba haciendo ningún favor realmente, pero pues como dije, mis padres no estaban contentos con esto. "No hubiese hecho el video y exentas que sí me pagas, y como no hiciste nada pues para qué" (borré todo, no recuerdo bien lo que decía) pero ese "No hiciste nada" me rompió, comencé a decirle todo, todo lo que pensaba, lo que sentía, lo que soportaba de ella, las frases que nos decía de lo mal que trabajamos. Fue una gran discusión, ella igual mencionó cosas de mí, no la representaré pues hay cosas que no pienso mencionar. al final de tantas palabras sólo dijo "Mañana voy por el dinero y ya" Estaba por decirle que trajera cambio exacto pero mi enojo y tristeza me hicieron decirle "Pues me la estoy pensando en si te pago o no" Aunque realmente quería decir "en ese momento" y eso la enojó más (por obvias razones) Finalmente le dije que igual molestara a las demás (investigando un poco, a las demás sólo les mandó uno o dos mensajes según me dijeron) Realmente sí quería pagar pero estaba muy molesta en ese momento, y le dije que ese dinero era de mi papá, lo único que había, pero terminó bloqueando mi celular.
No le entregué el dinero, a veces me siento mal por esto pero mis amigos insisten en que estuvo bien defenderme. ¿Uds qué opinan? Aclaro que sé que el dinero sin importar para qué lo quería, pues se lo tendría que pagar, pero sabiendo que es más para un capricho que para una emergencia, mínimo se pudo esperar.
Dudo que alguien lo lea completo pero si lo hacen, espero sus respuestas.
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2018.06.27 06:13 master_x_2k Enredo III

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Enredo III

Abrí las puertas de vidrio para que Brian pudiera llevar las cajas de muebles. Lo que más me sorprendió de su edificio de apartamentos fue lo despejado que estaba todo. Sin basura, sin gente, sin ruido. Había un tablero de anuncios justo después del segundo juego de puertas, que era algo que normalmente podría haber esperado que fuera un poco desordenado, por regla general, pero incluso allí, las publicaciones individuales estaban cuidadosamente espaciadas, y todo estaba sellado detrás un cristal con una sola cerradura pequeña. Se sentía un poco estéril. O tal vez era solo que yo estaba acostumbrada a un área con más carácter.
No sabía qué decir. No solo en términos de la construcción de apartamentos de Brian, no tenía idea de qué palabras saldrían de mi boca. No tenía la destreza para charlar de forma natural. Por lo general, me las arreglaba planificando constantemente lo que podría decir. El problema era que me había distraído, no tanto por los atributos de Brian, sino por haber tomado conciencia de que los había estado mirando. Ahora que estaba tratando de recuperarme, ponerme en equilibrio mental y planear algo de conversación, todo lo que podía pensar era 'Maldición, Taylor, ¿por qué no puedes pensar en algo que decir?'.
Entramos en el ascensor, y Brian descansó las cajas en la barandilla de metal en el interior. Me las arreglé para preguntar, “¿Qué piso?”
“Cuarto, gracias.”
Presioné el botón.
Subimos, y cuando se abrió la puerta, le ofrecí a Brian una mano para estabilizar las cajas mientras él se retiraba del ascensor. Lideró el camino por el pasillo y se detuvo junto a una puerta mientras yo buscaba las llaves que me había dado, para encontrar la de su apartamento.
No estaba segura de lo que esperaba ver en el lugar de Brian, pero aun así logró sorprenderme.
Lo primero que noté fue que los techos eran altos. El apartamento era prácticamente de dos pisos, un arreglo bastante abierto con pocas paredes. La cocina estaba a nuestra izquierda cuando entramos, pequeña, separada de la sala de estar por un mostrador de bar / cocina. A nuestra derecha estaba el armario del pasillo y las paredes que abarcaban el baño y uno de los dormitorios. Justo en frente de nosotros estaba la espaciosa sala de estar, respaldada por una ventana del piso al techo y una puerta de vidrio que daba a un balcón de piedra. Unas escaleras conducían a un dormitorio situado encima del baño y el primer dormitorio. Supuse que era allí donde dormía Brian, basándome en la cama no desordenada, pero no hecha, que estaba a la vista desde donde estaba parada.
Lo que me impresionó, creo, fue lo suave que era el lugar. Había dos estanterías, de color gris claro, en la sala de estar. En los estantes, vi, había una mezcla de novelas, plantas y libros antiguos con espinas de cuero rajado y raído. Las frondas de algunas de las plantas colgaban sobre los estantes. El sofá y la silla que lo acompañaba eran de pana color canela pálido, con cojines gruesos y lo suficientemente profundos que parecían poder perderse en ellos. Podría imaginarme acurrucarme en ese sillón con las piernas tapadas a mi lado, un libro en mis manos.
De alguna manera había estado esperando una estética similar a la del cromo y el cuero negro. No es que asociara la personalidad de Brian o su gusto con ese tipo de diseño, pero era lo que podría haber pensado que un joven soltero podría llegar a conseguir. Ya fuera la suavidad de los colores, el pequeño frasco con piedras, el agua y el bambú en la encimera de la cocina o las imágenes en tonos sepia de los árboles en el vestíbulo, el lugar me dio una sensación de tranquilidad.
Sentí una punzada de envidia, y no fue solo porque el apartamento de Brian era agradable. Estaba obteniendo una mejor idea de quién era, y cómo éramos personas muy diferentes, en cierto sentido.
Brian gruñó mientras dejaba las cajas junto al armario delantero. Se quitó las botas y lo tomé como una señal para quitarme los zapatos.
“Entonces, ya empecé un poco”, me dijo, llevándome a la sala de estar, y vi que había un montón de tablas de color gris claro y una caja de cartón vacía apoyada contra la pared. “Resulta que realmente necesita un segundo par de manos. ¿Quieres algo antes de comenzar? Prefieres el té al café, ¿verdad? ¿O quieres un refresco? ¿Un bocado?”
“Estoy bien”, sonreí, quitándome la sudadera y poniéndola en el mostrador de la cocina. Le había prometido a Tattletale que lo haría. Sintiéndome muy consciente de mí con mi barriga expuesta, traté de distraerlo con la tarea que tenía entre manos: “¿Empezamos?”
El primer trabajo, el que dejó incompleto, era un conjunto de estanterías, y comenzamos con eso. Era, como él había dicho, un trabajo para dos personas. Los estantes tenían tres columnas con seis estantes cada uno, y cada parte se acoplaba con la ayuda de clavijas de madera. Era imposible presionar dos piezas cerca de la parte superior sin que las que estaban cerca del fondo se separasen, y viceversa, así que conseguimos un ritmo en el que uno de nosotros juntaba piezas mientras que el otro impedía que todo lo demás se desarmara.
En general, nos llevó unos veinte minutos más o menos. Después de verificar que todo estaba encajado y alineado, Brian arrastró el estante del piso y lo colocó contra la pared.
“Ese es uno”, sonrió, “¿Estás segura de que no quieres un trago?”
“¿Qué tienes?”
“Ven, tengo cosas en la nevera. Elije lo que quieras.”
Agarré una cola de cereza. Brian agarró una cocacola, pero casi la ignoró mientras abría la siguiente caja, la cuadrada que medía casi cuatro pies de ancho, y comenzó a colocar las piezas individuales en el suelo de la cocina. Una mesa de cocina con taburetes.
Resultó que la mesa de la cocina era un trabajo más difícil que la estantería. Las patas debían sostenerse exactamente en el ángulo correcto, o los pernos se atascaban en los agujeros, o forzaban a la pata de la mesa a salir de su posición. Cada vez que eso ocurría, terminamos teniendo que sacar el perno y comenzar de nuevo. Terminé sosteniendo firmemente la primera pata de la mesa mientras atornillaba los pernos de la base.
Sin mirarme, colocó su mano sobre la mía para ajustar el ángulo una fracción. El contacto me hizo sentir como si alguien hubiera arrancado una cuerda de guitarra que iba desde la parte superior de mi cabeza hasta la mitad de mi cuerpo. Un profundo ronroneo en mi interior que no se podía escuchar, solo se sentía. Me alegré mucho por las mangas largas de mi top, porque se me ponían los pelos de punta.
Me encontré por defecto cayendo en mi defensa más básica, quedarme callada, quedándome quieta, así que no podía decir ni hacer nada estúpido. El problema fue que esto me hizo muy, muy consciente del silencio y la falta de conversación.
Probablemente Brian no había siquiera notado el silencio, pero me pregunté qué decir, preguntándome cómo iniciar una charla o cómo mantener una conversación. Fue agonizante.
Se acercó para ver mejor mientras colocaba una tuerca en el perno, y su brazo se presionó contra mi hombro. De nuevo, provocó una reacción casi elemental de mi cuerpo. ¿Fue esto intencional? ¿Estaba señalando interés a través del contacto físico casual? ¿O estaba asignando significado a algo casual?
“Casi terminado”, murmuró, ajustando su posición para comenzar a atornillar el otro perno para la pata de la mesa. Su brazo no estaba presionando contra mi hombro ahora, pero por la forma en que estaba agachado, su rostro estaba a solo unos centímetros del mío. De acuerdo, eso fue peor.
“Taylor, ¿crees que puedes agarrar esa llave más pequeña sin mover la pierna?”
No confiaba en mí misma para responder sin hacer un ruido raro, así que simplemente cogí la pequeña llave y se la entregué.
“Eso es más rápido, gracias”, respondió, después de un segundo, “¿Puedes pasarme la tuerca?”
Lo hice, dejándolo caer en su mano en lugar de colocarlo allí, preocupada por lo que podría hacer o por cómo reaccionaría si mi mano tocaba la suya. No iba a sobrevivir las siguientes tres patas de la mesa de esta forma, y mucho menos las banquetas o el tercer mueble que ni siquiera habíamos empezado.
“¿Taylor?”, Preguntó.
Dejó la pregunta colgar, así que tragué saliva y respondí: “¿Qué?”
“Relájate. Puedes respirar.”
Me reí ligeramente al darme cuenta de que estaba conteniendo la respiración, lo que resultó en una exhalación nerviosa y entrecortada que solo aumentó la incomodidad que estaba sintiendo.
Él estaba sonriendo, “¿Estás bien?”
¿Qué se supone que debía decir? ¿Admitir que no sabía cómo lidiar con estar cerca de un chico guapo?
Miré al suelo, a la pata de la mesa que sostenía. “Me pongo nerviosa cuando estoy cerca de la gente. Pienso en, ya sabes, que tal vez tengo mal aliento, o tenga olor a sudor, y no podría notarlo porque es mío, así que aguanto la respiración así para estar segura. No sé.”
Bravo, Taylor. Bravo. Imaginé el más lento y más sarcástico de los aplausos lentos. Hablando de mal aliento y sudor era totalmente el camino a seguir. Uno de esos momentos brillantes que me daría vergüenza cada vez que lo recordara en los siguientes años o décadas, estaba segura.
Entonces Brian se inclinó, cerrando los escasos centímetros de distancia que nos separaban, hasta que nuestras narices prácticamente se tocaron.
“No. Hueles bien”, me dijo.
Si hubiera sido un personaje de dibujos animados, estaba bastante segura de que ese era el punto en el que me salía vapor de las orejas, o me derretía en un charco. En cambio, fui con mi primer instinto, una vez más, y me quedé muy callada. Me di cuenta de un calor en mi cara que debe haber sido un rubor furioso.
Sería difícil decir si fue una misericordia o no, pero Brian se distrajo con el sonido de una llave en una cerradura, y la apertura de la puerta de entrada.
Lo primero que pensé fue que la chica que entró era la novia de Brian. Entonces la vi mirar hacia nosotros, sonreír, y noté la similitud entre sus ojos y los de Brian. Su hermana.
Mi segundo pensamiento, o mi segunda reacción, en realidad, fue difícil de poner en palabras. Es como, podrías mirar un Mercedes y decir que era una hermosa obra de arte, incluso si no eras alguien que prestaba mucha atención a los autos. En líneas similares, cuando veías un Mercedes con una calcomanía de llamas barata pegada a las ruedas y un alerón casero pegado en la parte trasera, era doloroso y decepcionante en un nivel fundamental. Eso fue lo que sentí, mirando a Aisha.
Era hermosa, tan femenina como Brian era masculino, con pómulos altos, cuello largo y, aunque era dos o tres años más joven que yo, ya tenía pechos más grandes que los míos. Podrías convencerme de cortarme un dedo por tener piernas, cintura y caderas como las de ella.
Maldita sea, esta familia tenía buenos genes.
Solo necesitabas echar un vistazo a Aisha para saber que iba a ser completamente hermosa cuando terminara de crecer. Dicho eso, sin embargo, tenía una raya de cabello decolorado y parte de ese cabello decolorado había sido teñido en una franja de color púrpura. Era como si hubiera hecho todo lo posible por parecer vulgar, con shorts de jean rasgados sobre leggings de red verde neón, y un top sin tirantes que dudaría incluso en llamar ropa interior. Cualquier envidia que sentía hacia ella se veía acentuada por un sentimiento casi de ofensa, en cuanto a cómo estaba arruinando lo que le habían dado naturalmente.
“¿Estoy interrumpiendo?”, Dijo, con un tono ligeramente burlón, mientras me miraba sin poder entenderlo.
“Aisha”, Brian se levantó, “¿Qué estás haciendo aquí? Tú-” se detuvo cuando una mujer negra robusta y sólida entró por la puerta principal. Donde la mirada de Aisha hacia mi había sido ambigua, la mirada que esta mujer me dio fue todo lo contrario. Desaprobación, disgusto. Me di cuenta de lo que debía parecer, ligeramente sudorosos, en el suelo entre los muebles, con el estómago visible, prácticamente brillante con un rubor rosado. Me apresuré a agarrar mi sudadera y ponerla.
“Señor. ¿Laborn?”, Dijo la mujer pesada, “Me temo que esperaba que estuviera más preparado, pero parece que está en medio de algo.”
Brian negó con la cabeza, “Si señora. Sra. Henderson. Estoy casi seguro de que su oficina me dijo que los esperara a las dos esta tarde.”
“Esa fue la hora original. Aisha me dijo que quería reprogramar-” La señora Henderson se interrumpió y le lanzó a Aisha una mirada dura.
Aisha sonrió, se encogió de hombros y se levantó de un salto, así que estaba sentada al final del mostrador de la cocina. “¿Qué? Hay una película que quiero ver esta tarde con mis amigos.”
“Si hubieras preguntado, podría haber dicho que sí”, le dijo Brian, “Ahora probablemente voy a decir que no.”
“No es tu decisión, hermano, no estoy viviendo contigo todavía”, ella levantó le mostro el dedo del medio con las dos manos.
Brian parecía que iba a decir algo más, pero luego se detuvo. Suspiró, luego dirigió su atención a la trabajadora social de Aisha, “Lo siento por esto.”
Ella frunció el ceño, “Yo también. Debería haber llamado para comprobar, dada la historia de Aisha de torcer la verdad.” Miró su cuaderno y pasó la página, “Si quieres reprogramar, hmmm, me temo que ya llené la ranura de la tarde, pero tal vez ¿Este fin de semana…?”
Brian le dio a Aisha una mirada molesta, “Ya que está aquí, si estás dispuesta a pasar por alto los muebles que no hemos terminado de armar, podríamos hacerlo ahora.”
“¿Si estás seguro? ¿Qué hay de su... compañera?” Ella me miró.
Mi rubor probablemente no se había ido, y sospecho que me sonrojé un poco más de repente al ser puesta en medio de una situación incómoda. Probablemente no ayudó a desvanecer ninguna impresión equivocada que ella había percibido.
“Ella es una amiga, me estaba ayudando. Taylor, no estoy seguro de cuánto tiempo será esto. No quiero perder tu tiempo, pero me sentiría mal si te fueras tan pronto después de venir hasta aquí. Si quieres quedarte y relajarte, podría llevarte de regreso después.”
Cada parte socialmente torpe de mi cerebro ansiaba tomar la ruta de escape ofrecida, hacer mi salida, enfriarme. Fue difícil decir por qué no lo hice.
“Me quedaré, si no voy a estar en el camino. No tango planes para la tarde.”
Cuando Brian sonrió, me di cuenta de por qué no había aprovechado la oportunidad de irme.
La mujer volvió a examinarme en detalle. Ella me preguntó: “¿Estás en su clase en línea?”
Negué con la cabeza.
“No. Pareces un poco joven para eso.” Entonces ella me desafió, “¿Por qué no estás en la escuela?”
“Um”, dudé. Mantente lo más cerca posible de la verdad. “Estuve al borde de una de las explosiones de bombas y tuve una conmoción cerebral. Estoy faltando a clases que esté completamente mejor.”
“Ya veo. ¿Estás segura de que ensamblar muebles es lo que pretendía el médico cuando te dijo que descansaras y te recuperases?”
Sonreí torpemente y me encogí de hombros. Hombre, realmente estaba esperando no estar estropeando esto para Brian.
“Entonces”, Brian habló con la Sra. Henderson, “¿Quería mirar mi casa y ver el espacio que aparté para Aisha? Supongo que esta es una oportunidad para que revise un lugar antes de que la familia se apresure a barrer todo debajo de la alfombra.”
“Mmm”. Una respuesta no coercitiva. “Vamos al balcón, y puede contarme sobre el área y las escuelas cercanas.”
Brian abrió el camino y sostuvo la puerta para el asistente social. Se cerró detrás de él, dejándome con Aisha, que todavía estaba sentada en el mostrador de la cocina. Le di una pequeña sonrisa y recibí una mirada fría y penetrante a cambio. Incómoda, volví mi atención a la mesa y traté de ver qué podía hacer por mi cuenta, con la segunda pata.
“Así que. ¿Estás en el equipo de mi hermano?”
¿Qué? Estuve orgullosa de mí misma cuando apenas perdí el ritmo. “¿Equipo? Sé que hace boxeo, o boxeaba, al menos, pero-”
Ella me dio una mirada divertida, “Vas a hacerte la tonta, ¿verdad?”
“No estoy entendiendo. Lo siento.”
“Claro.” Se inclinó hacia atrás y pateó un poco las piernas.
Volví mi atención de nuevo a la pata de la mesa. No llegué muy lejos antes de que ella me interrumpiera de nuevo.
“Mira, sé que estás en su equipo. Proceso de eliminación, tienes que ser la chica bicho.”
Negué con la cabeza, tanto para negarlo como para exasperarme. ¿Qué carajo, Brian?
“Me dijo que tenía poderes, no dijo lo que eran. Como tiene poderes, cree que hay una posibilidad de que yo también los tenga. No quería que me sorprendiera. Descubrí quién era él después de eso, vi algo sobre algunos villanos que robaban un casino una noche en la que no estaba en casa, comencé a registrar las veces que no estaba disponible y seguía coincidiendo. Lo confronté y no hizo un buen trabajo negándolo.”
Con la esperanza de desequilibrarla, puse en mi rostro la más convincente expresión de sorpresa con los ojos abiertos tanto como podía “¿Estás diciendo que tu hermano es un supervillano?
Parpadeó dos veces, luego dijo, lentamente, como si estuviera hablando con alguien con una discapacidad mental, “Siiiii. Y estoy diciendo que tú también lo eres. ¿Por qué otra razón se juntaría mi hermano contigo?”
Auch. Eso dolió.
Me ahorré tener que dar una respuesta y mantener la farsa cuando Brian y la asistente social regresaron del balcón.
La asistente social estaba diciendo: “...dudoso, con la lista de espera.”
“Ella está en el territorio y estaría ingresando a la escuela al mismo tiempo que el resto de los estudiantes de noveno grado.” Brian respondió, mirando mal a Aisha, “Y eso significaría separarla de las malas influencias que tiene alrededor donde está viviendo ahora.”
Aisha le mostró el dedo, otra vez.
“Mmm”, respondió la asistente social, mirando de Aisha hacia él. “Me gustaría ver tu habitación después?”
“¿Mía? ¿No de Aisha?”
“Por favor.”
Brian condujo a la asistente social hasta las escaleras que conducían a su habitación, que daba al resto del departamento.
“Tal vez debería ver cómo reaccionas si lo grito en voz alta”, sugirió Aisha. Ella puso un acento falso, “¿Cómo te llamas, otra vez?”
Giré los ojos.
“¿No vas a decir? Como sea.” Sus manos se ahuecaron alrededor de su boca como si estuviera gritando, gritó burlonamente en un volumen apenas por encima del habla regular, “¡Bichito y Grue, en casa!”
Miré hacia arriba, esperando que Brian y la asistente social no estuvieran al alcance del oído. El murmullo de conversación allí arriba no parecía haber sido interrumpido por lo que Aisha había dicho.
“Parece que estarías en una situación de perder-perder, anunciándolo así”, le respondí, “O tienes razón, y molestas a dos personas que realmente querrás evitar enojar, o estás equivocada y te ves como una loca.”
“¿Y si ellos ya piensan que estoy un poco loca? ¿Qué tengo que perder?”
“No sabría decir.” Apreté el cerrojo, revisé la pata de la silla y la encontré sólida como una roca. Pasé al siguiente. “¿Qué tienes por ganar?”
“Vaaaamos”, ella se quejó, “Solo admítelo.”
Mi corazón latía con fuerza cuando Brian y la asistente social bajaron las escaleras. Aisha, por su parte, pegó una amplia y falsa sonrisa en su rostro para saludarlos. Brian hizo pasar a la mujer al segundo dormitorio, pero no entró con ella. Se detuvo para mirarme.
“Taylor, no necesitas hacer eso por tu cuenta.”
“Está bien”, dije. Mirando hacia arriba, donde Aisha estaba sentada en la encimera, agregué: “Es una buena distracción.”
“Lo siento. Creo que tardaremos solo un minuto más.”
Resultó cierto. La asistente social salió de la habitación de Aisha, echó un vistazo por el baño y luego investigó los armarios y la nevera.
La Sra. Henderson habló con Aisha, “Me gustaría que salgas al balcón por un minuto.”
“Lo que sea.” Aisha saltó del mostrador y se dirigió hacia afuera.
“Y”, dijo, volviéndose hacia Brian, “Tal vez quieras que tu amiga espere afuera también.”
“Realmente no tengo nada que esconder”, respondió, mirando hacia mí.
“Bien. Permítanme comenzar diciendo que esto es mejor que la mayoría.”
“Gracias.”
“Pero tengo preocupaciones.”
Se podía ver la expresión de Brian cambiar una fracción, ante eso.
“Leí los documentos y planes que me enviaste por correo electrónico. Usted tiene un plan sólido en mente para la contabilidad, el pago de las facturas, ayudarla con su educación, posibles gastos adicionales, el presupuesto para la ropa e incluso para ahorrar dinero para la universidad. En muchos aspectos, este es el tipo de situación que deseo, con la mayoría de mis casos.”
“¿Pero?”
“Pero cuando miro este lugar, veo que lo has hecho muy tuyo. Los muebles, las decoraciones, las obras de arte, parecen apuntar a tu personalidad, dejando muy poco espacio para Aisha, incluso en el espacio que has reservado para ella.”
Brian pareció un poco aturdido por eso. “Ya veo.”
“Mire, Sr. Laborn, debemos considerar la perspectiva de Aisha. Ella es una fugitiva en serie. Ella claramente no ve la casa de su padre como un hogar. Se debe tener cuidado adicional para asegurarse de que ella vea esto como tal. Suponiendo que ella termina aquí y no en casa de su madre.”
“Mi madre,” la expresión de Brian tomó un tono más serio.
“Soy consciente de sus preocupaciones sobre el tema de la madre de Aisha, Sr. Laborn.”
Mi celular sonó una vez en mi bolsillo de sudadera. Lo ignoré.
Brian suspiró, flaqueándose un poco, “¿Esto es reparable?”
“Sí. Involucre a Aisha en la decoración, esté dispuesto a comprometer sus gustos y su estética para que sienta que este también es su espacio”, dijo, “sé que no será fácil. Aisha es difícil a veces, estoy segura de que ambos podemos estar de acuerdo es eso.”
Estaba empezando a gravitar hacia esa conclusión yo misma.
“Sí”, Brian asintió, “Entonces, ¿qué sigue?”
“Haré una visita a la casa de su madre en una semana y media, si recuerdo bien. Si desea enviarme otro correo electrónico cuando sienta que ha enmendado este pequeño problema, y ​​las pocas cosas que le señalé durante la inspección, podría hacer arreglos para visitarlo nuevamente.”
“Eso sería fantástico.”
“Tenga en cuenta que tengo una carga de trabajo desbordante, y probablemente no pueda pasar hasta al menos una semana después de que me haya avisado.”
“Gracias”, dijo Brian.
“¿Alguna pregunta?”
Sacudió la cabeza.
“Entonces le deseo suerte. Para disculparme por el tiempo inesperado de la cita, le haré una oferta de una sola vez para quitarle a Aisha de sus manos. Si ella insiste ser suspendida, puedo presentarle a otra persona que siguió ese camino, mientras voy a las citas de esta tarde.”
Brian sonrió. No es exactamente esa sonrisa increíble que había visto tan a menudo, pero una bonita sonrisa, no obstante, “Creo que se perderá la película a la que quería ir.”
“Parece”, el trabajador social sonrió con complicidad. “Siga así, Sr. Laborn. Aisha tiene suerte de tenerlo.”
Brian se animó un poco al respecto.
La reunión no duró mucho después de eso, y Aisha fue arrastrada quejándose por la asistente social. No pude respirar con alivio hasta que se fueron. Incluso entonces, estaba inquieta, sabiendo cuán fuertes habían sido las sospechas de Aisha.
Recordando que mi teléfono había sonado, busqué mi teléfono celular para ver cuál había sido el mensaje. Mientras mantuve presionado el botón para desbloquearlo, le dije a Brian: “Aisha sabe sobre los Undersiders, parece.”
“Mierda. Lo siento”, hizo una mueca de dolor, “Si pensara que te encontrarías con ella, te habría dado una advertencia. ¿No dijiste nada?”
“Fingí no saber de qué demonios estaba hablando, por poco que sirvió. ¿Esto va a ser un problema?”
“Ella prometió que no le diría nada a nadie... y realmente me molesta que haya sido lo suficientemente indiscreta para plantear el tema con alguien a quien no había dado mi consentimiento. Pero Aisha no lo diría por contarlo. Creo que ella probablemente estaba jugando contigo.”
“Si estás seguro”, tenía mis reservas, pero no estaba segura de querer presionarlo sobre el tema, cuando ya estaba estresado.
“Bastante seguro”, suspiró.
Miré mi teléfono celular. Era de Lisa.
prdn x interrumpir besukeo. los dos tienen q volver rapido. se sta yendo todo ala mierda
Sentí un poco de calor en las mejillas mientras me tomé mucho cuidado de borrar el texto. Cuando terminé, me volví hacia Brian. “Lisa dice que algo está pasando. Ella dice que nos apresuremos a volver.”
“Que hinchapelotas”, dijo Brian. “Esperaba... ah carajo. Supongo que no vamos a armar todo esto, ¿eh?”, Me sonrió.
Le devolví la sonrisa, “En otra ocasión.”
Él me dio una mano para ayudarme a ponerme de pie. ¿Estaba siendo optimista u observadora cuando noté que su mano tal vez se demoraba medio segundo más de lo necesario en la mía?
¿Estaba una parte de mi temiendo esas posibilidades, esperando que no fuera ni un deseo mio ni una observación precisa de él? Porque no podía decir si me asustaba, o si solo quería que hubiera una parte cuerda de mí con una objeción.
Mierda. Mentalmente avancé mi línea de tiempo. No más de una semana, y tendría que llevar lo que sabía sobre los Undersiders al Protectorado. No estaba segura de confiar en mí misma por más tiempo que eso.

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2016.10.01 21:26 podemosspb El Da Vinci español que dijo 'no' a Apple. Ideas evolutivas versus ideas revolucionarias.

Noticia original con fotos en: http://www.elmundo.es/papel/historias/2016/09/30/57ecfc92e5fdea17108b463a.html
Imagine que recibe un email de un cazatalentos internacional de Apple en el que se le pide una cita para tomar un café dentro de media hora. ¿Qué hace? ¿Acudir corriendo?
Mejor montar en bici. Eso hizo Rodrigo García un día después de haber triunfado en Londres con una exposición de sus inventos en el Royal College of Art. Imposible fiarse de un taxi en hora crítica de tráfico más aún cuando vives en la otra punta de la ciudad.
Pedaleó como si fuera un escapado que huye del pelotón en una etapa del Tour hasta que milagrosamente alcanzó la meta. Entonces le informaron que había un error y que el encuentro era al día siguiente. Daba igual: había llegado a tiempo. Apple, la empresa más valorada en bolsa del mundo por aquel entonces, quería ficharlo para su prestigioso equipo de diseño. Dos años después, Rodrigo García (Vitoria, 1984) reconoce no tener mucho dinero. Pero no se arrepiente de haber rechazado la oferta del imperio fundado por Steve Jobs. Quiere seguir su propio camino.
Tras varios meses de tanteos telefónicos, por fin hace una escala en Madrid, donde viven sus padres, y podemos encontrarnos. Desconocido en nuestro país, puede presumir de haber sido el primer europeo (pionero, así los llaman) invitado a participar en el programa We Solve for X, una comunidad creada por Google que reúne a inventores y pensadores para hablar de soluciones tecnológicas y medioambientales. De su imaginación han surgido artilugios tan curiosos como una maleta que te sigue como un perrito faldero gracias al bluetooth del móvil, una nube artificial que distribuye agua y una plantilla perforada con agujeros para ver más nítidamente, ideal para fabricar gafas de forma sencilla en países en vías de desarrollo. Aunque seguramente su creación más relevante sea la gotella, al menos la que ha generado más expectativas.
Un invento que ha puesto en alerta al lobby de la industria del plástico y cuya implantación podría suponer una revolución ecológica. Sin aventurar sobre el futuro de sus proyectos, sí se puede asegurar que este chico es una de las mentes más inquietas y creativas del siglo XXI español.García espera refugiado en un toldo, que hace de escudo frente al sol de verano, de la cafetería de Avenida de América donde hemos quedado. Al contrario que con Apple, se ha presentado a la cita con cinco minutos de adelanto. Pide un zumo de naranja y va armado con un ordenador portátil y un teléfono analógico que parece rescatado de finales del siglo pasado.
¿El hombre tecnológico no tiene un 'smartphone'? (Se ríe) Éste funciona bien. Hace cuatro años me vi obligado a comprarme un smartphone en Inglaterra, que todavía uso en el trabajo, porque iba de un lado a otro siempre con un callejero de bolsillo y varias veces me equivocaba de dirección. Orientarse en Londres es complicado, hay muchas calles con el mismo nombre y tuve que recurrir a los mapas por GPS.
Es alto, ordenado y cuando no encuentra la palabra exacta, se disculpa: dice que lleva mucho tiempo comunicándose en inglés. García ha fundado en la capital británica Skipping Rocks, una empresa con un reducido grupo de socios, la mayoría químicos, levantada con ayudas europeas y el dinero de los premios internacionales que García ha ganado con sus inventos.
¿Cómo nace una idea capaz de resolver una necesidad o incluso crearla? Mira (coge su zumo de naranja), se puede decir que hay dos tendencias básicas en diseño: la primera se podría llamar evolutiva, en la que podríamos coger este vaso que ya sabemos que cumple su función y pensar en un nuevo material o en lograr un diseño más ergonómico. Con la otra tendríamos la revolucionaria, que consiste en plantearse de cero el problema de cómo beber.
¿Podríamos lograr un mecanismo capaz de beber de la mano de forma higiénica? ¿Hacer que el líquido se contenga en sí mismo sin necesidad de vaso? Ése es el planteamiento. Esa reflexión debe ser complicada cuando tienes tantos en proyectos en marcha. En nuestro grupo somos muy buenos en empezar cosas y malos para terminarlas -se ríe-. Trabajamos hasta en 20 ideas. Últimamente nos hemos dedicado a investigar en unas dobles pieles fáciles de desprender que podrían emplearse en el tratamiento de quemaduras o para protegerte del sol si vas a la playa.
En el portátil me muestra la evolución de su gotella (gota+botella), un trabajo en el que ha invertido mucho tiempo. Esta alternativa a la botella de plástico nace a partir de un alga tratada con la técnica de esferificación, un proceso de coagulación empleado durante décadas en la industria alimentaria y que Ferran Adrià trasladó a la alta cocina. De ahí surge un envase de textura gelatinosa barato (dos céntimos cada unidad), resistente, biodegradable como una piel de fruta y hasta comestible (eso sí, totalmente insípido).
Su filosofía: "No quiero llenar el mundo de cosas nuevas. Tan sólo que las cosas sean más sencillas"
Las mayores empresas embotelladoras del mundo se han puesto en contacto con él, aunque su implantación industrial parece todavía lejana. El valor de este producto creado por García radica en su coste medioambiental, infinitamente inferior al del polietileno habitual en envases y botellas. Un asunto nada baladí si tenemos en cuenta que se estima que, en la era del plástico, el ser humano lleva producidos 5.000 millones de toneladas en los últimos 40 años y sus vertederos se extienden por tierras y mares.
La imaginación de este hombre más que precoz es preclara.
De adolescente estaba convencido en estudiar diseño industrial, pero al final se decantó por la arquitectura. Iba a sorprender con su heterodoxia desde su ingreso en la Escuela de la Politécnica de Madrid. Todas sus ideas constructivas iban dirigidas a reducir el impacto del urbanismo en el paisaje y no dudó en plantear proyectos tan originales como casas que se esconden, casas con patas o algo tan arriesgado como su multipremiado proyecto final de carrera: un edificio de 12 plantas con estructuras desplegables basadas en los fundamentos de la geometría. Lo impactante es que esa mole estaba diseñada para montarse en tan sólo tres horas.
De Madrid pasaría por Suecia, India y Chile, destinos académicos tan distintos como claves en su formación. Su entusiasmo pausado no anuncia la cantidad de cosas que es capaz de hacer a la vez. Compagina su vocación científica en distintos campos con la de actor. Sí, Rodrigo García es experto en el arte teatral de la improvisación, que cultiva desde sus años escolares, incluso ha ganado alguna competición y colaborado con distintas compañías. Algo muy útil ya que para él esta disciplina y la innovación tecnológica se rigen por normas similares: «En ambos mundos hay que estar abierto a todo y aprender que el error es un acierto», asegura.
Además de su labor como profesor en Kingston y en el Imperial College y la gestión de su empresa, García viaja por toda Europa contratado por empresas de muy diferente perfil con la misión de «solucionar problemas». Es como el Señor Lobo del I+D.Cuando uno piensa en un inventor español recuerda sus libros de texto de la EGB y las menciones a Isaac Peral y su submarino o a Juan de la Cierva, precursor del helicóptero. Quien ha disfrutado de un profesor de Ciencias estimulante quizás haya oído hablar del injustamente olvidado Torres Quevedo, considerado nuestro Leonardo Da Vinci.
Otra referencia coloquial a la innovación más loca se produce al oír a nuestros padres o abuelos identificar un disparate con la frase «esto es como un invento del TBO», alusión a aquellas ideas estrafalarias como el coche salta-vallas o los melones cuadrados que ilustraban esta revista infantil de posguerra.
Tampoco resultaba extraño que en la adolescencia, cuando el ocio discurría entre billares y recreativos, un amigo sentenciara con orgullo patrio: «El futbolín es un invento español». Sin olvidar el chupachups y el gran hito de la ingeniería doméstica nacional: la fregona. Esto conforma la biblia popular de la invención española. Nuestra escasa tradición tecnológica tiene diferentes justificaciones históricas, aunque siempre en artículos y libros se cita a don Miguel de Unamuno como paradigma insigne de este retraso.
El fragmento de su obra El pórtico del templo -tan sobado como tergiversado- pronto se convirtió en la asunción atávica de la pereza científica: «Inventen, pues, ellos y nosotros nos aprovecharemos de sus invenciones. Pues confío y espero en que estarás convencido, como yo lo estoy, de que la luz eléctrica alumbra aquí tan bien como allí donde se inventó». Sea culpa o no de Unamuno (suponemos que no), lo cierto es que en España hemos inventado poco. Y el presente tampoco es optimista. Según el último informe de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, ocupamos el puesto 18 a nivel europeo en innovación. En el mundo, la posición 28. En cuanto a solicitudes de patentes estamos todavía más retrasados.
¿Por qué no hay más rodrigosgarcías en España?
Hay gente muy buena y mucha creatividad, de eso no hay duda, pero hay cosas que podrían funcionar mejor. Se abusa del estudio teórico y no se enseña a resolver problemas prácticos. Otra cosa que he visto es que en España la edad es un factor muy importante en el ámbito laboral. En otros países les da igual que tengas 20 ó 30 años a la hora de dirigir equipos con gente más mayor.
Planteo la misma pregunta a Carlos Elías, catedrático de Ciencia, Tecnología y Opinión pública de la universidad Carlos III de Madrid. Su diagnóstico es similar: «En nuestro sistema hay un culto a las publicaciones y un desprecio a la experiencia. Es mucho más fácil que hagan catedrático de Cine a alguien que ha hecho una tesis sobre Almodóvar que al propio Almodóvar». Gran parte de nuestras patentes nacen en el sector público. Eso genera muchas veces una falta de incentivos. El premio que reciben por su investigación los funcionarios se traduce, tras una compleja evaluación periódica, en unos pocos euros más de sueldo. Los centros donde trabajan, principalmente universidades, son los propietarios de sus patentes y los que negocian su explotación comercial.
Los inventores públicos al final se quedan con un porcentaje de los royalties que generan. «Para mí el gran problema estructural es la falta de inversión en los alumnos. En Harvard el 10% de su dinero va destinado a los profesores, mientras que en las universidades españolas es el 90%. Eso quiere decir que ellos destinan muchísimos más fondos a iniciativas de sus estudiantes, a abogados especializados en patentes, asesores empresariales, etc», explica el profesor Elías. Esto hace que nuestros rodrigosgarcías sean fruto de la generación espontánea y muchos se vayan a otros países en busca de estímulos y mayores recompensas.
"En España hay creatividad, pero se abusa de la teoría y no se enseña a resolver problemas prácticos"
En España, según los expertos consultados, lo más preocupante es la falta de inversión privada. No existe interés de fondos de capital riesgo por nuestros creadores. La mayoría de los estudiantes de Diseño del curso que imparte García en el Reino Unido colaboran en proyectos reales impulsados por empresas. Incluso muchos cobran ya royalties ganados por su trabajo sin haberse destetado aún del aula universitaria.
¿Te planteas regresar?
Si me llaman para trabajar en un proyecto interesante con buenas condiciones, estoy seguro de que sí. Dile que queda por inventar a alguien que cree que ya está todo inventado...
No quiero llenar el mundo de cosas nuevas. Tan sólo quiero que las cosas sean más sencillas. A pesar de dedicarme una hora larga, se niega a que pague el zumo (que ya no sé si es evolutivo o revolucionario) y me invita al café, algo que hay que decir no hacía nunca Unamuno, que tenía fama de tacaño entre sus contemporáneos. Pero dejemos ya de echarle la culpa a Unamuno de todo.
CINCO INVENTOS DE RODRIGO GARCÍA
Proyecto denominado Ooho! en los países anglosajones. Surge a partir de un extracto de algas Kelp y con un proceso basado en la técnica de la esferificación. Se consigue un envase sencillo, barato, ecológico e incluso comestible.
AER es un artefacto autónomo diseñado por García similar a un dirigible que purifica, transporta y distribuye el agua. Es capaz de obtener vapor a partir del agua salda del mar gracias a la energía del sol. El vapor de agua es más ligero que el aire, así que el invento puede volar y dotar de agua limpia a poblaciones que la necesitan
El sistema ZIPZIP surgió cuando el inventor estudiaba Arquitectura. Permite realizar edificaciones desplegables de gran altura. Está formado por una estructura de pares de barras, transportable, que una vez desplegada es completada con distintos elementos constructivos generando espacios habitables.
WOW es una colección de objetos funcionales basados en técnicas utilizadas por los ilusionistas. Una fregona que aparece y desaparece, una bicicleta que se dobla rápidamente gracias a un material bioestable (en la imagen), un balón que rueda solo...
El sistema HOP de García permite que tu maleta te siga. Contiene tres receptores que son capaces de recibir, identificar y triangular las distintas señales que llegan desde el teléfono móvil. Aparte de su comodidad, suprimiría todos los elementos destinados al movimiento de equipajes.
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2016.06.05 19:48 ShaunaDorothy EE.UU.: Cacería de brujas asesina “Delincuentes sexuales” marcados por el estado: Parias de por vida (Febrero de 2014)

https://archive.is/HdHvI
Espartaco No. 40 Febrero de 2014
Durante las últimas décadas, la policía sexual de este país ha capturado a cerca de un millón de personas. Se les encarcela, se les humilla públicamente y se les pone en peligro mediante los registros de “delincuentes sexuales” en Internet, se les rastrea con tobilleras de GPS, se les expulsa de sus propias comunidades y se les obliga a vivir bajo los puentes o en los bosques. Se han convertido en parias sociales, en los leprosos de la actualidad.
Incluso mientras el matrimonio gay —y los boy scouts (abiertamente) gays— son cada vez más aceptados, el esfuerzo de los gobernantes por legislar el sexo y la “moralidad” parece no tener fin. Su más reciente expresión es el frenesí azuzado contra un supuesto brote de incorregibles “depredadores sexuales”, especialmente los que supuestamente tienen como blanco a niños en Internet (es decir, un mundo fantástico) o a través de la pornografía (también pura fantasía). No hay tal epidemia; sin embargo, parece haber un gran número de policías infiltrados al acecho en los chat rooms. Se ha victimizado a miles sólo por mirar pornografía o por intentar comunicarse con otros, por no hablar del sexo consensual con menores, nada de lo cual sería un crimen en una sociedad racional.
Tal como ocurrió con la histeria de los años ochenta y noventa sobre las supuestas redes satánicas de abuso de menores en las guarderías, el depredador de Internet es un mito manufacturado por el gobierno y los medios. Incitando y manipulando el miedo y las actitudes sociales atrasadas, su finalidad subyacente es legitimar y fortalecer los poderes del estado capitalista. Mientras los políticos demócratas y republicanos sermonean sobre “proteger a nuestra niñez”, los imperialistas estadounidenses bombardean a niños en todo el mundo y millones pasan hambre incluso en este país, donde la tasa de mortalidad infantil llega al lugar 51 del mundo.
Entre las innovaciones legales más perniciosas, diseñadas para aumentar el control del gobierno, están las leyes federales que firmó el presidente demócrata Bill Clinton a mediados de los noventa y que le exigen a los delincuentes sexuales liberados que se registren en Internet y notifiquen a la comunidad su paradero. Otro estatuto le exige a las autoridades estatales que transmitan sus datos y huellas digitales al FBI para que éste forme una base de datos nacional. También está el “confinamiento civil”, que permite mantener a los prisioneros recluidos más allá del término de sus sentencias. Con estas leyes, los convictos de delitos sexuales se ven inmersos en un laberinto kafkiano de presunta culpabilidad, ostracismo social, castigos preventivos, miedo y violencia, frecuentemente de por vida.
Para Charles Parker de Jonesville, Carolina del Sur, y para su esposa, registrarse como delincuente sexual fue una sentencia de muerte. En julio, Jeremy Moody halló el nombre de Parker en el registro y ubicó su hogar en un mapa, se dirigió ahí y disparó y apuñaló a la pareja. “No he venido a robarte. He venido a matarte porque eres un abusador de niños”, dijo Moody, quien tiene la palabra “skinhead” [cabeza rapada] tatuada en el cuello. (Parker no había sido convicto por abuso de menores.) Posteriormente, Moody admitió que se preparaba para matar a otra persona que figuraba en el registro.
Un caso de estudio: Los Friedman
Hace poco volvió a las noticias el caso de Arnold Friedman y su hijo adolescente Jesse, documentado en la escalofriante película nominada al Oscar de 2003 Capturando a los Friedman. La película muestra cómo los dos hombres de Long Island, víctimas del abuso policiaco, la histeria de la comunidad y el sesgo judicial, fueron obligados a confesar en falso decenas de casos de abuso de menores que supuestamente ocurrieron en las clases de computación de Arnold, con la ayuda de Jesse. Un amigo adolescente de éste, Ross Goldstein, también fue condenado a trece meses de prisión tras ser obligado a confesar y a hacer acusaciones falsas contra Jesse.
Los cargos de esa cacería de brujas iban desde lo inverosímil hasta lo imposible. Como lo puso Jesse Friedman, un niño de diez años que asistía a las clases semanalmente alegó que había sido forzado a tener sexo anal u oral 30 veces en un periodo de diez semanas y —tras reinscribirse— fue violado 41 veces a lo largo del siguiente año. Entre lo que un cargo describía como abusos en grupo se incluía el “salto de rana”, en el cual Arnold y Jesse supuestamente sodomizaban a toda la clase de niños desnudos saltando de uno al otro. Pese a las historias de violencia física, abuso verbal y sexo forzado frente a toda la clase, no se presentó una sola evidencia: ni moretones ni ropa manchada de sangre. Ni uno solo de los padres expresó la menor sospecha hasta que la policía llegó a sus casas a interrogar a sus hijos.
El único hecho incuestionable es que en 1987 los agentes aduanales interceptaron un paquete dirigido a Arnold Friedman que contenía pornografía infantil, lo que llevó a la policía a allanar el hogar de los Friedman en el suburbio de Nueva York de Great Neck. La policía confiscó unas 20 revistas de pornografía infantil tomadas de varias partes de la casa y una lista de los niños que asistían a las clases de Arnold.
¡Al poseer pornografía infantil, Arnold Friedman no cometió crimen alguno! Fotografías, sexo de fantasía, entretenimiento: la pornografía no hace daño a nadie. ¿Cuántos de nosotros podríamos librarnos de la prisión si los “pensamientos desviados” se castigaran con cárcel? Al contrario de ciertos feministas y de los maoístas del Revolutionary Communist Party [Partido Comunista Revolucionario], quienes quisieran prohibir la pornografía sobre la espuria base de que provoca violencia contra la mujer, nosotros reconocemos que las leyes antipornografía dañan a todos al legitimar la censura y desatar la interferencia estatal en la vida privada. Nos oponemos a las leyes contra la pornografía y a las leyes contra los “crímenes sin víctimas”, como la prostitución, las drogas y las apuestas. ¡El gobierno debería sacar los ojos, oídos y narices de las alcobas y de las vidas privadas de la gente!
Según la retorcida lógica que esta sociedad promueve, Arnold Friedman, espectador de pornografía, debía ser por lo tanto un abusador de menores, por lo que fue condenado a una sentencia de diez a 30 años de prisión y murió en la cárcel en 1995, aparentemente por suicidio. Jesse recibió una sentencia de seis a 18 años tras las rejas. Lo liberaron en 2001 después de trece años, sólo para que comenzara una cadena perpetua de persecución legal y social.
Ya antes de que comenzara el juicio, las autoridades promovieron la noción de que cada uno de los estudiantes de Arnold debía ser considerado una víctima. Cientos de padres de familia histéricos se apiñaron en reuniones comunitarias exigiendo asesoría sobre cómo ayudar a sus hijos. Se les dijo que fueran a terapia. Años después, muchas supuestas víctimas testificaron respecto al terrible daño que sufrieron ellos y sus familias cuando el estado los obligó a inventar historias, y luego por la subsiguiente “terapia” basada en esas ficciones.
En 2013, la oficina del mismo fiscal que condenó a los Friedman revisó el caso en respuesta a una acusación de calumnia que el Tribunal de Apelaciones del II Distrito emitió en 2010. El tribunal escribió: “Aquí las actas indican una ‘probabilidad razonable’ de que Jesse Friedman fuera injustamente sentenciado”. Para la revisión de la fiscalía, Ross Goldstein (a quien los documentos legales se refieren como Kenneth Doe) habló por primera vez en 23 años. En un documento de nueve páginas dirigido al fiscal de distrito, afirmó: “Ninguno de los sucesos que Kenneth Doe supuestamente describió o que se atribuyen a él tuvo lugar en realidad”. Goldstein reunió a numerosos ex alumnos que hoy afirman que en las clases no ocurrió absolutamente nada y que la policía los intimidó para que rindieran falsos testimonios. Sin embargo (predeciblemente), el resultado del autoexamen fue que la oficina del fiscal se absolvió a sí misma de cualquier falta en el proceso.
La sexualidad infantil y el estado
El caso Friedman, una tragedia incesante para toda una familia, subraya varias cuestiones políticas importantes. El enfoque de la Spartacist League deriva de nuestra concepción marxista del mundo y nos enfrenta con el moralismo burgués y con frecuencia también con muchos grupos autodenominados socialistas. La sexualidad humana es muy amplia, pero su práctica está condicionada por cada sociedad particular. La sociedad burguesa estadounidense, con su componente de fanatismo religioso, destina una cantidad considerable de energía a delimitar los apetitos sexuales en nombre del orden social. Con sus policías, jueces y prisiones, la intervención del estado en las relaciones sexuales privadas tiene como fin imponer la moralidad que profesa la burguesía, y con frecuencia transforma una experiencia inofensiva y muchas veces positiva en una pesadilla. El estado burgués no es ni un árbitro neutral ni un protector de la ciudadanía; existe para asegurar la conservación del dominio capitalista.
La premisa de muchas leyes contra el sexo es que los niños son seres asexuales. De manera absurda, los púberes y los adolescentes con las hormonas desbocadas son considerados niños. De hecho, la sexualidad es parte de la constitución humana desde la infancia. Como discutimos con amplitud en el artículo “Unholy Alliance of Feminists and Christian Right—Satan, the State and Anti-Sex Hysteria” (La impía alianza de los feministas y la derecha cristiana—Satanás, el estado y la histeria antisexo, Women and Revolution No. 45, invierno-primavera de 1996), los niños son pequeños animales inquisitivos que en su camino a la madurez llevan a cabo experiencias y observaciones sexuales y de todo tipo. Tal como ocurre con otras especies de primates, el sexo entre los humanos tiene un amplio componente de aprendizaje. Hoy, en gran parte del país se le niega a la juventud el acceso oportuno a los métodos anticonceptivos y a la educación sexual, dejándola vulnerable a los embarazos no deseados y a las enfermedades de transmisión sexual. Si intenta actuar como la televisión e Internet le enseña, se mete en problemas.
Las leyes contra el estupro varían mucho de un estado a otro, pero todas criminalizan toda actividad que un tribunal considere sexual por el solo hecho de que un menor (alguien que no haya llegado a la “edad de consentimiento”) participe en ella, independientemente de si lo que suceda sea o no consensual. La ley mezcla deliberadamente el sexo consensual con el ataque sexual violento y con la violación. Cualquiera que sea hallado culpable de haber tenido sexo con un menor, o cualquier cosa considerada contacto sexual, se considera automáticamente un delincuente violento. La designación “depredador” puede aplicarse cuando un tribunal decide que una relación fue establecida o promovida con fines de “victimización”.
El único lineamiento para cualquier relación sexual debería ser el consentimiento efectivo —es decir, el entendimiento mutuo de las partes participantes— independientemente de la edad, el género o la preferencia sexual. Sin duda, determinar incluso lo más básico —por ejemplo, si un acto tuvo lugar realmente y si fue consensual— puede ser problemático a veces. Y ciertamente hay muchos casos en que la víctima de una violación o de un abuso violento puede recurrir a la ley. Al mismo tiempo, como alguna vez comentó el dramaturgo irlandés Brendan Behan en un contexto diferente: “Nunca he visto una situación tan terrible que un policía no pueda empeorar”. Además, desentrañar las cuestiones de la sexualidad humana del entramado de prejuicios sociales es casi imposible en esta sociedad dividida en clases y razas. Libre de la crueldad y la fría indiferencia que resultan de la búsqueda de ganancia, una sociedad socialista buscaría un enfoque científico a estas cuestiones difíciles.
Enciérrenlos...
Las leyes antisexo han creado una enorme masa de blancos potenciales, alimentando pesquisas con vastas sumas de dinero para trabajo encubierto y alentando procesos fraudulentos mediante el uso de oscuras invenciones siquiátricas y “testigos expertos”. En consecuencia, cada vez más víctimas caen en las fauces del sistema carcelario estadounidense, que ya es el mayor del mundo. Las cifras de la guerra contra los “depravados” sexuales se suman a las de la anterior “guerra contra el crimen” y a la continua “guerra contra las drogas”, eufemismos para nombrar la persecución legal racista que ha cuadruplicado la población carcelaria a cerca de 2.2 millones de personas al día de hoy, de las cuales casi la mitad son negras.
Desde los años setenta hasta hoy, el número de personas encarceladas como delincuentes sexuales se ha multiplicado. El libro Sex Panic and the Punitive State (Pánico sexual y el estado punitivo, University of California Press, 2011), de Roger N. Lancaster, aporta una investigación útil que describe el desarrollo de estos pánicos y muestra con precisión cuán vasto es el archipiélago de víctimas de la persecución sexual estatal. Lancaster escribe: “Nacionalmente, los casos reportados de abuso infantil saltaron de seis mil en 1976 a 113 mil en 1985 y a 350 mil en 1988: la cifra se multiplicó 58 veces en doce años”. Apuntando al terror irracional al “desconocido que acecha”, en un artículo publicado en el New York Times del 20 de agosto de 2011 titulado “Sex Offenders: The Last Pariahs” [Delincuentes sexuales: Los últimos parias], señaló: “El riesgo de que un niño sea asesinado por un depredador sexual desconocido es comparable al de morir fulminado por un rayo”. Lancaster también señala que “la mayoría de los perpetradores de abusos sexuales son miembros de la familia, parientes cercanos, amigos o conocidos de la familia de la víctima”.
Las cacerías de brujas antisexo han sido usadas para deshacerse de elementos básicos que los estadounidenses habían aprendido a considerar inherentes a la democracia, así como la “guerra contra el terrorismo” ha destripado toda una gama de derechos constitucionales. Como puede verse en el caso Friedman, lo primero que se pierde es la privacidad, seguida de la presunción de inocencia, cuando los acusados son satanizados. Luego se marca a los convictos de por vida. Hoy, cerca de 750 mil personas están en el registro de Internet que instituyó la “Ley Megan” de la era Clinton, promulgada tras el brutal asesinato de la pequeña Megan Kanka de siete años en un ataque sexual en 1994.
Al salir de la cárcel, Jesse Friedman —quien para empezar no había hecho nada— fue clasificado como “depredador sexual violento nivel III”, es decir, como alguien en alto riesgo de reincidir y como una amenaza a la seguridad pública. Como tal, tuvo que abandonar su casa tres veces. Con respecto a las restricciones de residencia, que le prohíben la proximidad con niños, escribió en su página web: “Si miras un mapa, te darás cuenta de que eso significa prácticamente cualquier parte. En algunos estados y ciudades se me prohibiría estar en cualquier lugar ‘donde se sabe que los niños se congregan’, incluyendo bibliotecas, museos, acuarios, playas e incluso eventos deportivos públicos”. “La Ley Megan”, escribió, “es el exilio social”.
Otros miles han sido convertidos en parias de manera similar. En Southampton, un destino vacacional para las celebridades neoyorquinas y los tiburones de Wall Street, unos 40 hombres convictos de diversos delitos sexuales se ven obligados a vivir en dos tráilers alejados de los centros habitados. Sólo uno de los tráilers tiene regadera y los que viven en el otro tienen que tomar el autobús dos veces por semana para ducharse.
La novela agudamente realista de Russell Banks, Lost Memory of Skin (La memoria perdida de la piel, HarperCollins, 2011), explora el horrendo mundo de los nuevos parias. El héroe es un joven tímido e ingenuo al que se le llama “el Chico”, cuyo fiel compañero y único amigo es su iguana Iggy. El Chico va a conocer a “brandi18”, con quien había tratado sólo por Internet, sólo para encontrarse con que en casa de ella lo esperan el padre de Brandi y cinco policías. Tras ser arrestado y condenado, se halla a sí mismo sin hogar, viviendo bajo un puente junto a otros “delincuentes sexuales”, pepenando comida de los basureros. En nombre de políticos que buscan un encabezado de prensa, la policía allana incluso ese lugar diminuto, sucio y semioculto, con resultados trágicos. A estos hombres del puente se les obliga implacablemente a recargar constantemente sus tobilleras de monitoreo:
“Toma media hora cargar completamente la batería del monitor, y durante esa media hora el Chico se siente íntimamente conectado a los demás millones de delincuentes sexuales, jóvenes, viejos y de otras edades...todos los cuales han conectado sus tobilleras electrónicas a contactos y están sentados en alcobas, salas y sótanos de casas, apartamentos y remolques, en estacionamientos, refugios de indigentes, parques públicos, aeropuertos, estaciones de tren, salas de espera, oficinas, en las trastiendas de restaurantes de comida rápida, bajo pasos a desnivel y puentes peatonales —como si todos ellos fueran hojas temblorosas en las ramas grandes y pequeñas de un vasto árbol eléctrico cuya sombra cubriera todo el país—”.
...y tiren la llave
Las diversas leyes estatales y federales de “confinamiento civil” que se han aprobado desde 1990 son una burla de la noción de “cumplir tu sentencia” y de la pretendida rehabilitación. Por ejemplo, la “Ley Adam Walsh de Protección y Seguridad de los Niños” de 2006 posibilita la detención indefinida de cualquier prisionero federal —incluso si nunca ha sido convicto de ningún delito sexual— que haya cumplido su sentencia pero sea considerado mentalmente “anormal” y se crea probable que cometa algún delito sexual en el futuro.
En el artículo “When the Feds Decide Who’s Sexually Dangerous” [Cuando los federales deciden quién es sexualmente peligroso], publicado en The Atlantic (20 de mayo de 2010), Wendy Kaminer señala: “Quienes confían en la burocracia federal y creen que los funcionarios usarán su poder adecuadamente, con imparcialidad y buena fe, pueden sentirse protegidos por él; a los demás debe preocuparles que el gobierno pueda detener ciudadanos indefinidamente, sin juicios con jurado, basándose en especulaciones sobre su futura peligrosidad”. Díganselo a los prisioneros de Guantánamo.
Bajo algunas leyes estatales, los sometidos a confinamiento civil pueden tener derecho a un proceso ante un juez, pero no a un juicio con la posibilidad de preparar una defensa. La mayoría no recibe “tratamiento” y prácticamente nadie obtiene algo de él. ¡Incluso se dio el caso de un hombre de Wisconsin de 102 años que no pudo someterse a tratamiento por fallas en la memoria y problemas de oído!
Hasta 2007, dos mil 700 hombres estaban recluidos en centros de confinamiento civil. Para escapar de las garras de estas instituciones penales/“terapéuticas” en las que se encuentran sepultados, algunos prisioneros incluso solicitan ser castrados, como lo relata el artículo “The Science of Sex Abuse” [La ciencia del abuso sexual] de Rachel Aviv (The New Yorker, 14 de enero de 2013). La primera persona detenida bajo la Ley Adam Walsh, Graydon Comstock, cuestionó la legislación en un caso ante la Suprema Corte en 2010. Aviv observa: “Para cuando el caso fue atendido, cuatro años después de que la sentencia criminal de Comstock expirara, él tenía ya 67 años y padecía del corazón, de diabetes e incontinencia. Ya dos veces había solicitado ser castrado, creyendo que la operación ayudaría en su caso, pero se le dijo que no estaba médicamente justificada”. En años recientes, la Suprema Corte ha refrendado diversos estatutos del confinamiento civil.
El poderoso análisis de Aviv de los horrores del confinamiento civil gira en torno al caso real de un soldado solitario llamado John, que se hizo amigo en un chat room de “Indy-Girl”. Sí, era un policía encubierto. El soldado, invitado a un tentador picnic al aire libre, rápidamente fue capturado por la Unidad Militar de Investigaciones y el FBI. John fue sentenciado a 53 meses en una prisión federal por poseer pornografía infantil y por “usar Internet para inducir a un menor a tener sexo”. Pero entonces fue cuando empezaron sus verdaderos problemas.
Tras salir en libertad condicional, John recayó y volvió a mirar pornografía con menores, por lo que rápidamente fue sentenciado a otros dos años en prisión. Seguía preso cuando el Congreso aprobó la Ley Adam Walsh, por lo que se le transfirió a una prisión médica de Massachusetts y, sin audiencia legal, se determinó que era de “alto riesgo”. Así pasaron cuatro años. En 2011 comenzó su audiencia de confinamiento civil. Al año siguiente, un juez dictaminó que John era demasiado peligroso para ser liberado y lo condenó a un “confinamiento terapéutico” indefinido en el sistema carcelario federal. Desde entonces sigue en ese limbo, donde una “terapia” diaria lo alienta a declarar cada vez más historias fantasiosas para ganarse la aprobación de los siquiatras, historias que sólo contribuyen a incriminarlo. Vivir en una tienda de campaña bajo un puente parece un destino preferible.
Nuevas brujas, nuevos inquisidores
En Estados Unidos, con su vena profundamente puritana y su insidioso racismo, la combinación de sexo y raza siempre ha sido usada como medio de control social. El mito del hombre negro depredador acosando a mujeres y niños blancos se conjuró para mantener aterrorizada a la población negra cuando la ley linchadora imperaba en el Sur de Jim Crow. Con frecuencia se ha recurrido a leyes antisexo para poner a hombres negros tras las rejas, incluyendo a celebridades como el boxeador Jack Johnson en 1912 y a Michael Jackson en 1994 y de nuevo diez años después.
Las cruzadas antisexo fueron una de las armas que se usaron para revertir las conquistas de las luchas por los derechos civiles y para apagar el descontento social de los años sesenta y principios de los setenta, especialmente el provocado por la Guerra de Vietnam. Tras tomar posesión en 1977, el gobierno demócrata de Jimmy Carter desató un asalto de reacción social interna mientras llevaba a la Casa Blanca el fundamentalismo religioso de los “renacidos”. Bajo el lema de los “derechos humanos” lanzó también la Segunda Guerra Fría del imperialismo estadounidense con el objetivo de destruir a la Unión Soviética.
La siguiente década presenció una de las cacerías de brujas más terribles y peculiares de la historia estadounidense: la histeria respecto al “abuso satánico” en las guarderías, que le arruinó la vida a cientos de hombres, mujeres y niños. El auge de esta cacería de brujas, que se extendió hasta principios de los años noventa, coincidió con la reacción reaganista —la cual, entre otras cosas, intentó enviar a las mujeres de vuelta a los hogares—. Se recortaron los fondos para el bienestar social y otros programas sociales, como las guarderías y preescolares para madres trabajadoras, provocando enormes dificultades y daños a las mujeres y los niños. El pánico del “abuso satánico” sirvió para encubrir un abuso real por parte del gobierno.
En el juicio más largo de la historia estadounidense, que se extendió de 1986 a 1990, el caso de la escuela preescolar McMartin, los niños testigos contaron historias de sacrificios animales, orgías, pasadizos secretos, mutilación de cadáveres y otras ficciones. El caso comenzó en 1983, y para el año siguiente el gran jurado había reunido 354 declaraciones que implicaban hasta 369 supuestas víctimas, mientras la policía anunciaba una enorme conspiración criminal. Más de 70 personas fueron condenadas injustamente. Mientras tanto, decenas de otros casos de “satanismo” barrieron el país, desde el condado de Kern en California, hasta Fells Acres en Massachusetts y la guardería Little Rascals de Carolina del Norte. En estos casos no se encontró evidencia alguna. Los acusados eran completamente inocentes, como señalamos entonces (a diferencia de prácticamente todo el resto de la izquierda) al defender a los trabajadores de las guarderías. Los Friedman fueron arrestados en medio de esa cacería de brujas.
Los liberales y feministas burgueses ayudaron a impulsar esa locura. Aunque se presentan como protectores de las mujeres y los niños, su remedio es pedirle al estado leyes más numerosas y más duras, así como más vigilancia policiaca. La versión más extrema de esa misma política fue el libro de 1975 de Susan Brownmiller, Against Our Will [Contra nuestra voluntad], famoso por su aseveración de que la violación es la principal forma en que todos los hombres controlan a todas las mujeres. Su propuesta: más mujeres policías.
En los años setenta y ochenta, los florecientes escuadrones de dios, dirigidos por gente como el fundamentalista católico Patrick Buchanan y el líder de la Mayoría Moral Jerry Falwell, se movilizaban contra el aborto y declaraban que el sida era un castigo de dios a los gays. Mientras los fanáticos de derecha sitiaban las clínicas de aborto, los feministas apuntaban contra la pornografía y un imaginario abuso satánico. Al impulsar este programa antisexo, los “progresistas” entablaron una alianza temporal con los evangélicos.
El estado respondió gustoso. En 1974, el demócrata Walter Mondale promovió la Ley de Prevención y Tratamiento del Abuso Infantil, que obligaba a los terapeutas, maestros y trabajadores sociales a informar a la policía de cualquier indicación de abuso. Así, se suponía que cientos de miles de educadores y trabajadores sociales actuarían como auxiliares de la maquinaria de represión del estado capitalista. En los años ochenta, el procurador general de Reagan, Edwin Meese, lanzó una gran campaña contra la pornografía, con bastante ayuda de sus aliados liberales. Con Internet, las cosas no hicieron sino empeorar. En los últimos quince años, las sentencias federales por posesión de pornografía infantil han aumentado en extensión más de 500 por ciento y pueden ameritar hasta cadena perpetua, la sentencia que suele darse al homicidio en primer grado.
Entre las feministas más prominentes que impulsaban las reaccionarias campañas antiporno estaba la fundadora de la revista Ms., Gloria Steinem, quien empezó su carrera como informante de la CIA. La despreciable Steinem también se subió con furor al tren del ritual satánico y la memoria reprimida. A mediados de los ochenta financió una excavación que los padres de familia de la escuela preescolar McMartin realizaron en busca de los (inexistentes) túneles y calabozos de los que habían hablado sus hijos bajo coerción. En 1993, Ms. salió con el encabezado: “El abuso ritual de las sectas existe —¡Créanlo!”.
En 1995, Steinem narró el documental de HBO The Search for Deadly Memories. Los apócrifos “recuerdos recuperados” de abuso cumplieron una función perniciosa en numerosos casos. Estos “recuerdos reprimidos”, como los llaman los trabajadores sociales fraudulentos, son la versión secular liberal de la histeria religiosa. Como materialistas convencidos, no nos lo creímos. Como señalamos en “Satan, the State and Anti-Sex Hysteria”, las técnicas que supuestamente revelan traumas reprimidos han demostrado ser excelentes para inducir recuerdos falsos, especialmente en niños pequeños y susceptibles. En ocasiones, es la policía quien implanta los supuestos recuerdos en el curso de los interrogatorios, como ocurrió en el caso Friedman. Los traumas verdaderos realmente trauman a la gente, que tiende a recordarlos.
El sexo, el matrimonio y la familia
¿Cómo es que la expansión de la tolerancia (salvo en reaccionarios endurecidos y fanáticos religiosos) respecto al matrimonio gay puede coexistir con una implacable cacería de brujas antisexo? Esto se debe a que el matrimonio, un contrato legal, es uno de los principales sostenes sociales del estado burgués. En una presentación el pasado mayo, David Thorstad, quien en 1978 estuvo entre los fundadores de la North American Man/Boy Love Association (NAMBLA), señaló la desbandada del movimiento radical gay:
“El anterior desafío a la heterosupremacía, dirigido a liberar la sexualidad reprimida de todos, ha sido remplazado por un enfoque conservador y convencional por la aceptación de la sociedad capitalista heterosupremacista. Donde esto es más obvio es en la búsqueda del matrimonio y la participación abierta en instituciones opresivas como el ejército, así como los llamados a fortalecer las fuerzas represivas del estado mediante las leyes contra los llamados crímenes de odio”.
Así, en la búsqueda de la respetabilidad burguesa, las marchas del orgullo gay acogen contingentes de policías gays, cuyo trabajo incluye el arresto de “delincuentes sexuales”. Mientras tanto, los organizadores de las marchas vetan a organizaciones como NAMBLA, que llama por la despenalización de las relaciones consensuales entre hombres adultos y menores de edad.
A diferencia de los feministas, el establishment gay y, asquerosamente, la mayor parte de la izquierda “socialista”, nosotros siempre hemos defendido a NAMBLA y a sus miembros tanto de la represión estatal como de la victimización por parte de los patrones. Se trata de algo más que una cuestión de “libertad de expresión”. Muchísimos jóvenes, torturados y confundidos por sus propios sentimientos, en conflicto con la severidad represiva de esta sociedad, encontrarían reconfortante hablar de estas cosas con personas más experimentadas, como lo han hecho generaciones anteriores. En esta época, sin embargo, tener cualquier tipo de intimidad intergeneracional es jugar con fuego.
En un artículo titulado “Youth, Sexuality and the Left” [Juventud, sexualidad y la izquierda], Sherry Wolf de la International Socialist Organization (ISO, Organización Socialista Internacional) se sumó al linchamiento de Thorstad acusándolo de ser “el más constante y sonoro defensor de la pederastia en la izquierda” (socialistworker.org, 2 de marzo de 2010). Conservando la premisa reaccionaria de las leyes de la edad de consentimiento, Wolf cita su libro Sexuality and Socialism: History, Politics and Theory of LGBT Liberation [Sexualidad y socialismo: Historia, política y teoría de la liberación LGBT]: “Es incongruente que un niño dé verdadero consentimiento, libre de la desigualdad de poder, a un hombre de 30”. El artículo de Wolf continúa: “En nuestra sociedad, los adultos y los niños no se enfrentan como iguales en lo emocional, lo físico, lo social o lo económico. Los niños y los adolescentes más jóvenes no tienen la madurez, la experiencia ni el poder necesarios para tomar decisiones verdaderamente libres en sus relaciones con los adultos. Sin ello, no puede haber verdadero consentimiento”.
No importa que la mayoría de las relaciones entre adultos no cumpla con este criterio de consentimiento. En cuanto a la afirmación de Wolf de que “los adolescentes maduran a distintas edades”, ¿quién debe determinar la edad adecuada para la actividad sexual en una especie en la que esta edad ha estado, durante el 99 por ciento de su existencia, muy por debajo de la supuesta “edad de consentimiento” de la actualidad? Bajo el inhumano status quo capitalista, se asume que es el estado. Para los comunistas, es el ABC el oponernos a la intervención del gobierno en la vida privada de la gente y defender a cualquier grupo que luche por aumentar la libertad en las relaciones sexuales. Esto es una expresión del ideal de la vanguardia leninista como tribuno del pueblo. La ISO y cía. bailan a un son diferente, acomodándose a los valores burgueses y a la cacería de brujas contra aquéllos cuyas proclividades sexuales se consideran verboten [prohibido, en alemán en el original].
En El origen de la familia, la propiedad privada y el estado (1884), Friedrich Engels rastreó el surgimiento simultáneo de la familia y el estado como medios que la clase propietaria usó para consolidar y reproducir su poder cuando emergió de la sociedad humana primitiva. La monogamia de la esposa era necesaria para asegurar la paternidad para la transmisión hereditaria de la propiedad. Actualmente, la familia sigue siendo la principal fuente de opresión de la mujer. A los niños, la familia debe imbuirles la sumisión y el respeto por la autoridad, lo que frecuentemente engendra frustración y violencia. Como escribimos en “Satan, the State and Anti-Sex Hysteria”: “Las proclividades sexuales de las especies gregarias de mamíferos, como la nuestra, claramente no encajan con la rígida monogamia heterosexual que constituye el fundamento ideológico de la institución de la familia, reforzada por la religión organizada”.
La mayor parte del terrible daño que se inflige a los jóvenes y las mujeres tiene lugar en el seno de la familia. Sin embargo, en esta sociedad capitalista, la familia suele ser lo único que le queda a uno. Son escasos los servicios alternativos que la sociedad provee para criar a los hijos o cuidar a los enfermos y a los ancianos.
El fanatismo antisexo y la perversa persecución estatal persistirán mientras imperen la propiedad privada y la producción por ganancias. El estado capitalista no puede ser reformado para que sirva a los intereses de los explotados y los oprimidos. Debe ser barrido y sobre sus ruinas debe erigirse un estado obrero basado en la expropiación de los medios de producción. Para erradicar la opresión de la mujer y de los homosexuales, se requiere construir una sociedad socialista donde las funciones de la familia sean colectivizadas —guarderías y cocinas comunales, atención médica gratuita y de calidad, etcétera— liberando a la mujer de la carga de la crianza de los niños y de la esclavitud doméstica. En cuanto a lo que una sociedad racional conservaría de las relaciones sexuales, y de las relaciones sociales en general, los marxistas compartimos la amplitud de la visión que expresó el fallecido Gore Vidal (a quien tanto echamos de menos) en su artículo “Pink Triangle and Yellow Star” (Triángulo rosa y estrella amarilla, The Nation, 14 de noviembre de 1981):
“Cualquiera que sea el arreglo al que llegue la sociedad del futuro, debe reconocerse que los niños que lo necesiten serán criados con bastante más cuidado que hoy, y que a los adultos que no deseen ser padres ni madres debe dejárseles en paz”.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/40/delincuentes.html
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